domingo, 30 de junio de 2013

Al final de la escalera...


En el centro, justo en el centro, de aquella escalera me hallaba. Aquella escalera raída y vieja a quién ya nadie gustaba. Millones de pensamientos invadían mi cabeza tratando de encontrar la única vía de escape que me llevase a la salvación.




Miedo, tenía miedo. La soledad se abría paso ante mí arrasando con todos los recuerdos del pasado. Solo encontraba vacío en el lugar de los abrazos...Frío donde antes había calor...Tristeza como fiel sustituta de besos y sonrisas...Lágrimas que no dejaban ver la verdad de una mirada enamorada...

Confundido, inmovilizado por una mente materna que me dice: "no me pises lo fregado"; bloqueado mentalmente impidiéndome a mí mismo avanzar más allá del escalón seco que por fortuna aún permanece intacto bajo mis pies, impermeable al paso del tiempo; trataba de encontrarme en aquello en lo que me había convertido.

Paso del tiempo que apremia sin mesura si no te apresuras. Cada tic-tac de aquel viejo reloj que colgaba de la pared se clavaban en mi mente convirtiendo en imposible el simple acto de pensar algo concreto. Era el momento de tomar una decisión; pero, ¿qué decisión?

Cientos de caminos posibles se vislumbraban en aquella, a priori, simple elección visto desde el exterior. -Blanco o negro, esta es tu decisión. -¿Y los matices, es que nadie ha pensado en los matices?

Sin más, cerré los ojos un instante y caminé guiado por los impulsos del corazón. Instante que pasó a momento y el momento que se convirtió en el tiempo. Ya no quedaba aliento. Se acabó...

Al final, respiré profundamente antes de abrir los ojos y comprendí que al final de la escalera sólo había dos finales: subir a la gloria o bajar a los infiernos. La gloria de la soledad de tu habitación sin más compañía que una maltrecha almohada o los infiernos de las aguas turbulentas que golpean con extremada violencia los resquicios de la maldad.Y es que todo depende de la perspectiva con la que lo mires o quieras mirar. Subir a la gloria puede ser tu infierno, bajar al infierno puede ser tu gloria, tu oportunidad de escapar, de huir allí dónde haya calor y tiempo sin más para construir una nueva habitación.

Por eso, a veces, el final no es final, sino una sucesión de acontecimientos para detener el tiempo que piden a gritos una segunda, tercera o cuarta oportunidad.




JR.