miércoles, 24 de diciembre de 2014

¿Feliz? Novidad

No son buenos tiempos para la lírica. En mi caso, tampoco para ningún tipo de celebraciones. Ha sido un año a medias. Con todas sus consecuencias, he decidido "celebrar" esta Navidad solo, aislado, con la mente puesta en otro lado; con la única compañía de una pizza y un buen libro en la mano. O mejor dicho, no celebrarla. La llamaré Novidad. Vivir todo esto desde fuera me vendrá bien. Seguramente, aunque bien desmarcado, me pille en fuera de juego. Será una buena nueva oportunidad de reflexión interior, de crecimiento, de crítica, de indignación y arrepentimiento. Un buen ejercicio de concienciación para volver a ese hospital en el que parece, estoy destinado a vivir, por más historias de fantasía con las que me intento convencer a mismo de que todo está bien. Miedo. Seguramente sea miedo lo que me hace perder. Y puede que perdido lleve ya algún tiempo... Compartiré en este espacio todo lo que depare este proceso que hasta el momento no está siendo poco. Saquen ustedes sus propias conclusiones. Hasta pronto.




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 Las horas pasaban lentas; muy lentas, como cuando vives una vida que no te corresponde. Las idas y venidas de pensamientos punzantes con la intención de causar heridas de primer grado eran constantes. La decisión era irrevocable, pero ya vendría la hipocresía a tratar de revocarla. Efectivamente, allí estaba ella una vez más, y venía en forma de testigos de Jehová. Durante largo rato, trataron de convencerme de que mi forma de pensar era errónea, que quién sabe dónde estaremos el año que viene. Sin éxito alguno, claro. El año que viene ya se verá, pero este, este sé muy bien donde quiero estar. Y así, se fueron sin más.