jueves, 26 de marzo de 2015

Introspecciones

Siempre me ha asustado mirar dentro de mí... ver quién soy realmente. Y ahora que me asomo a este inmenso abismo compruebo que mis miedos no iban desencaminados.

Aún quedan flores sin marchitar en este jardín abandonado. Que me perdonen las letras si solo escribo para que se ahoguen mis penas entre llantos. Que me perdone la música si me aferro a ella para no pasar a mejor vida.

Los cobardes siempre mueren. También, los valientes tardíos... Necesito un milagro. Una salvación. Dos hostias. Alguien que aún pueda darme un empujón que me desvíe del camino hacia el precipicio.

Mis monstruos tienen una oscura historia detrás que nunca ha visto la luz. Siempre hay monstruos más grandes, ocultos, acechando entre las sombras. Monstruos malos que engendran criaturas que por más que lo intentan no les sale ser buenas.

Solo, estoy solo, aunque me engañe con ilusionismo. Mute. <Socorro. Auxilio>. Mute. La gente que está sola no tiene voz. A veces hasta se les achaca ausencia de corazón. Y no se equivocan.

Aunque las sombras me persigan a todas partes, trataré de seguir brillando hasta que mi estrella se apague...

Falta poco.




No hay comentarios:

Publicar un comentario